
Coincidiendo con la noche del pasado viernes 3 de abril nos llegaron imágenes de una visita real a los carabancheles. En ellas se veía a una familia rodeada de gente y de las fuerzas vivas del antiguo Carabanchel Bajo, el cura y el regidor (concejal presidente en la actualidad) que, parece ser, habían acudido a una celebración religiosa en la iglesia de la antigua plaza del pueblo de Carabanchel Bajo.
En este 14 de abril, fecha tan reconocida entre la población demócrata y carabanchelera, algunas personas pensamos que esa visita no fue real, porque de haber sido real, valga la redundancia, la visita habría sido para conocer los carabancheles reales, algunos de los cuales mencionaremos a continuación, con enlaces en los que se describen estos hitos por actuales o antiguos integrantes de nuestra Plataforma Carabanchel Historia y Patrimonio.


Vecinos y vecinas de esta plataforma habrían acompañado a la regia familia a visitar la ermita de Santa María la Antigua, la ermita más antigua de Madrid, como hacen todos los sábados con toda persona que se acerca por el entorno. Aquí una pequeña muestra de ello.



Aunque solo desde el exterior, porque debido a algún resto de poderío medieval, todavía perdurante este siglo XXI en esta España no confesional, estos amables vecinos han sido expulsados de su derecho a entrar en el recinto a realizar sus claras explicaciones, no ya mediante la excomunión y denuncia a la Inquisición, sino mediante denuncia realizada ante las fuerzas del orden público, que los llevaron, en pleno siglo XXI, a pisar los tribunales de justicia, tras su paso por comisaría. De poco valieron los intentos de mediación a través de estamentos superiores eclesiales. Sí, es cierto que la justicia no encontró motivo para tales cargos ni denuncias, pero el desasosiego duró meses y la prohibición, de entrar o acercarse al recinto, perdura por orden ¿eclesial?.
Vecinas y vecinos habrían acompañado a la real familia a ver la situación real de tantos ejemplos del rico patrimonio de los carabancheles a punto de desaparecer, pese a las denuncias presentadas por esta plataforma, asociaciones y partidos, en los plenos del distrito (antiguas alcaldías), como también se ha denunciado en esta web.

Se habrían visitado los edificios históricos próximos a convertirse en ruinas, ante la desidia municipal, el asilo Goicoechea e Isusi por ejemplo y tantos otros, como el olvidado Palacio de la Novela sede de la Editorial Castro.

Muchas de las personas que no “viven Carabanchel”, que solo viven en Carabanchel, o vienen a los carbancheles a trabajar, no conocen, entre otras muchos edificios e historias de los carabancheles, esa joya modernista que es-fue la Colonia de la Prensa, en la que poco a poco, desgraciadamente, van sustituyéndose sus icónicas viviendas por edificios de construcción más actual, que hacen perder la personalidad y singularidad de lo que debiera ser una colonia especialmente protegida con la categoría de BIC. En esa Colonia, gracias a la gentileza de sus actuales propietarios, pudimos ver la primera piedra colocada en 1913 por un real pariente de los actuales visitantes del siglo XXI.
De origen mucho más humilde son todas aquellas viviendas neomudéjares que apenas consiguen mantenerse al no haber sido incluidas dentro del nivel protección suficiente para no caer bajo la piqueta especulativa. La arquitectura de Carabanchel va cambiando con la historia, pero su memoria también debe ser preservada. Y, seguro que a nuestros reales visitantes no les fueron explicadas tales riquezas arquitectónicas.

Nuestros reales paseantes habrían podido ver el estado lamentable de tantos espacios valiosos en los que la desidia municipal facilita que desaprensivos ciudadanos destrocen el patrimonio natural preservado por el propio vecindario, a través de plantaciones vecinales, como es el caso de la Vereda de Aluche.

En la que, aunque hace ya tiempo fue aprobado en el Pleno municipal la colocación de algún tipo de barrera que impidiese el paso a vehículos, para con ello lograr que no se convierta en el vertedero habitual, la basura y los escombros son el pan nuestro de cada día. Desgraciadamente, no sólo en este espacio sino en la mayoría de las calles de los carabancheles.
Se habría contactado y visitado a las múltiples asociaciones que conocen la problemática del amplio vecindario, que con más de 280.000 personas supera la población de ciudades como Granada, Almería, Valladolid o San Sebastián, pero con infinitamente menos recursos sanitarios y sociales que ellas.
Lo real para conocer los carabancheles es hablar de las demandas permanentes de mayor dotación en la atención primaria, pediatría, fisioterapia (una población muy envejecida), de un hospital de zona inexistente, y asistir a las concentraciones en ese sentido, al igual que a la demanda vecinal, y no solo, de que el cierre del CIES se haga ya, porque ninguna persona es ilegal. Los visitantes reales, en ocasiones, muchas, no han nacido ni se han formado en España. Y somos un país de acogida, aunque sus familias, al menos desde el siglo XIX, por unas u otras razones, no siempre se han quedado a vivir, morir, en España.
Las reales posesiones de la Finca-Quinta de Vista Alegre, de disfrute parcial en la actualidad para el vecindario, fueron muy conocidas por la real familia de la actual familia visitante, pero en esta ocasión no la mencionaremos demasiado, no vaya a llevar a pensar en su especial linaje.

Lo que no queremos de ningún modo olvidar, entre los muchos edificios que han sido destruidos y sus riquezas expoliadas en la finca es la cúpula de Alfredo Román, en la capilla del Orfanato Nacional El Pardo, tantos años sumida en el deterioro y el olvido, que solo la lucha tenaz de una mujer, Linda Hament parece que conseguirá que el distrito tenga un espacio cultural al nivel de la obra del gran pintor. El año 2027 según el pliego de condiciones, será la fecha prevista para disponer en Carabanchel de un espacio adecuado para disfrutar de la música y la cultura en general.
Esperemos que nunca lleguen a pasar a manos privadas, (como el gobierno de la Comunidad de Madrid pretendió en 2011, al suscribir un acuerdo con una universidad estadounidense)y se consiga recuperar completamente esta finca de Vista Alegre y los edificios que contienen, todavía sin uso, sirvan para crear espacios dotacionales tan necesarios para el distrito quitando igualmente las múltiples barreras que dividen su superficie e impiden el acceso desde otras partes de los barrios de Carabanchel.


Mientras que el vallado de General Ricardos o la calle Pedro Amigó permite disfrutar a su vecindario y viandantes la belleza al otro lado, en otra partes del distrito la visión está vedada.
¿La visita real llegaría hasta Pan Bendito?, cuya calle Carcastillo dispone de un muro de más de 2 metros de altura que impide al vecindario ver nada del paraíso que hay al otro lado. La calle Clara Campoamor, otra de las que delimitan el recinto, ¿en castigo por su nombre?, tampoco ha tenido el derecho a una visión del otro lado del muro. Pero, en cualquier caso mi pregunta sería la misma, ¿iríamos a enseñar el Pan Bendito real, su pasado y su presente a visitantes reales, cuando desgraciadamente las noticias que sobre él aparecen en los medios de difusión no suelen ser positivas? Las propuestas vecinales van en otra dirección.

En Carabanchel se habla mucho de ¡¡dar vida ya!!, pero con dotaciones sociales, al amplio espacio de la derribada cárcel de Carabanchel, que debe incluir también un espacio para preservar la Memoria Histórica del espacio, que representó durante tantos años a los periodos más oscuros de la represión franquista. No ha sido hasta finales de 2025 que se publica el Acuerdo de 23 de octubre de 2025, de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, por el que se declara Lugar de Memoria Democrática «La antigua Prisión Provincial de Madrid (Cárcel de Carabanchel).

Y, si de Memoria se habla, una visita real no debería olvidar la memoria arqueológica de siglos oculta ahora bajo el terreno en las cercanías del metro Eugenia de Montijo. Memoria por la que los diversos colectivos agrupados bajo la Plataforma Salvemos Eugenia de Montijo, siguen luchando, como hace 20 años, para que los restos arqueológicos no queden sepultados por las autovías sin sentido que destruirían también el propio Parque Eugenia de Montijo.

Y ¡¡qué decir de sus espacios deportivos!!, como el antiguo campo de Puerta Bonita en Carabanchel, que cerró sus puertas en 2007 y sigue a la espera de un proyecto necesario para el barrio o a que cambie su calificación de deportiva a residencial y se construyan allí mismo, en la Plaza de Oporto carísimas viviendas. Estas no solo no resolverán los graves problemas de vivienda del distrito, sino que lo complicarán con la progresiva gentrificación que está provocando el impulso municipal al llamado Carabanchel Distrito Cultural.

La plaza de Oporto es destino de fuertes y consecutivas inversiones de reforma que no solucionan el problema de sinhogarismo (porque no se resuelve así el problema social existente) ni los problemas de convivencia vecinal. Tampoco se dispone de espacios en donde la gente pueda relacionarse sin consumir en los bares, ni de urinarios públicos que eviten los problemas que denuncia el vecindario. Creemos que Oporto podría tener un futuro mucho mejor, tal como reivindica Karabanchel se mueve .
No deberemos olvidar tampoco, en nuestro paseo real, mencionar los mal llamados “salones” de juego, locales de apuestas que proliferan por el distrito ocupando amplios y caros locales. Las características de estos nos hacen pensar que la población carabanchelera es considerada, por algunos modelos de negocio, muy buena para “echar la red y pescar”. Pescar a toda aquella población que buscando salir de su difícil situación económica, escucha los cantos de sirena de quienes prometen que a través del juego de azar se resolverá su vida. Algunos estudios las cifraban en 70, colocadas en muchas ocasiones cerca de centros de enseñanza, y con el grave riesgo que implica tantas facilidades para acabar cayendo en la ludopatía.
Tal vez es mucho pedir que en una visita real, los reales visitantes conozcan el Carabanchel real.
Nosotros y nosotras seguiremos abogando porque las instituciones con poder real en Madrid conozcan, recuperen, mejoren y respeten las riquezas reales y en peligro de los carabancheles de antaño y de hoy.