
Texto y foto Miguel Paniagua Sánchez. 11 agosto de 20226
Nota aclaratoria de la redacción: Este texto se ha pospuesto porque no terminó el verano hasta finales de septiembre, el pasado domingo 27, segunda de las Jornadas de Carabanchel historia viva, en que el autor estuvo colaborando como voluntario en su realización.
Están abiertas las ventanas y el balcón de la casa mientras mis hermanos y yo
desayunamos. Mi madre trastea por las habitaciones y la cocina mientras nosotros
disfrutamos del olor del verano en el barrio que entra por las ventanas. Enseguida
bajaremos a la calle y nos juntaremos con Javi, Alberto, las tatas y los demás.

(1) Referencia de la foto al final del texto
Estos días, los chicos jugamos casi todo el rato a una meta. Agachados sobre el suelo
de la plaza de Coimbra, juntamos las puntas de nuestras manos y vamos arrastrando la
tierra creando una carretera por donde correrán nuestras chapas en una carrera de una,
dos o tres vueltas, sin salirse de los bordes, claro. ¡No vale trasqui!, se escuchará varias
veces a lo largo de la competición. Os explico que “trasqui” es “trasquilón”. Un
trasquilón es lanzar la chapa de tal manera que, saltando los bordes de la pista, va a caer
dentro de la pista otra vez, pero saltándose una curva. Y eso no vale.
A lo largo de las interminables semanas del verano cambiarán los juegos y se turnarán
el peón, las canicas, los palillos de polo, la lima y otros más. Voy a explicaros estos
juegos porque los adultos no sabéis nada de esto. Además que si alguna vez intentáis
jugar con nosotros en verano, enseguida os quejáis del calor que hace y os marcháis.

(2) Referencia de la foto al final del texto
El peón es muy fácil, ya sabéis. Se coge un peón de madera, se le enrolla una cuerda y,
sujetando el extremo de esa cuerda se lanza al suelo para que empiece a girar. Pero
nosotros jugamos a que hay que lanzarlo dentro de un círculo dibujado con tiza en el
suelo y cuando empieza a girar hay que conseguir sacarlo del círculo con la cuerda,
agarrándola con las dos manos por los extremos y tirando suavemente de la punta del
peón, arrastrándolo mientras gira. Si no consigues que salga antes de pararse, tu peón
queda atrapado en el círculo y entonces empieza lo bueno. Lo bueno para los otros,
claro, porque tú ya no puedes jugar y los demás van a intentar romper tu peón lanzando
el suyo para golpearlo con la punta metálica de sus peones; y algunos los han convertido
en peones asesinos. Eso se consigue sacando la punta metálica del peón con unas
tenazas, volviendo a meterla en el agujero pero dándole la vuelta, porque la parte del
interior es puntiaguda. La verdad es que yo no recuerdo haber visto nunca a un peón
romper otro, pero la emoción de que ocurra es lo que importa. Y digo yo que alguna vez
un peón se hará astillas y nos reiremos todos. Bueno, todos menos el dueño del peón
roto.

(3) Referencia de la foto al final del texto
Luego están las canicas con dos tipos de juego: el gua y el triángulo. A mí me gusta más
el gua y es que hay que hacer un agujero en la tierra con palos y piedras y después las
canicas tienen que meterse en el gua y después golpear la canica de otro y después
volver al gua y así te quedas con la canica del otro. ¡Pero para siempre, eh! Porque
algunos luego dicen que no estábamos jugando “a la verdad” y no quieren darte su bola.

(4) Referencia de la foto al final del texto
El juego de los palillos de polo es uno de mis favoritos. Tienes que recoger palillos de
polo y pintarlos con colores. Después, hay que ponerles un número, el 50 o el 100, el
mismo en los dos lados. Se juega con cinco palillos y a ver si consigo explicaros en qué
consiste el juego porque es un poco lioso. Tú coges los cinco palillos con una mano,
apoyas el dorso en el suelo, abres la palma y entonces lanzas los palillos al aire no muy
alto. Entonces giras rápidamente la mano poniendo la palma en el suelo mientras siguen
en el aire, para que los cinco palillos caigan sobre el dorso. Si alguno cae fuera, has
perdido. Ahora, moviendo la mano, pero sin mover ni un poquito los dedos porque
entonces también pierdes, tienes que conseguir que todos los palillos caigan al suelo
por el mismo número; el 50 o el 100. Si lo consigues, te apuntas 50 o 100 puntos. Y así
vas consiguiendo puntos y el que más tenga gana. Hay una jugada que solo consiguen
hacer los mejores jugadores que consigues ¡un millón de puntos! Colocas la mano al
lado de la cara y el codo a su altura, pones los cinco palillos sobre el codo y entonces…
con un movimiento superrápido de la mano hacia adelante tienes que coger los cinco
palillos en el aire. Los más mayores ya sabemos hacerlo, pero la verdad es que si
consigues muchos millones de puntos de esa forma, el juego no tiene mucha gracia.

(5) Referencia de la foto al final del texto
La lima también es uno de mis preferidos. Además parece un poco peligroso y eso
también me gusta. Mis padres no saben que yo juego a la lima así que tengo que jugar
con la lima de otros chicos. Le llamamos la lima pero se puede jugar con una lima o con
un destornillador; bueno también con una navaja. Hay dos formas de jugar. En una de
ellas, dibujamos un rectángulo en el barro, dividimos el rectángulo en dos partes iguales
haciendo una línea en el centro y entonces cada jugador, lanzando la lima al terreno del
otro tiene que clavarla en el suelo y hacer una raya que pase por el sitio donde la ha
clavado conquistando ese trozo de terreno para él. Así vamos avanzando y
retrocediendo, hasta que a uno no le cabe el pie en su propio terreno y ha perdido. La
otra forma de jugar a la lima es dibujar varios círculos y cuadrados uno detrás de otro
unidos por una línea. Hay que avanzar clavando la lima en cada círculo y cuadrado y el
que llegue antes al final, ha ganado.

(6) Referencia de la foto al final del texto
Las chicas juegan a otras cosas; los bonis, la goma, la comba, el truque. Yo no sé saltar
a la goma ni a la comba pero sí me gusta jugar a veces a los bonis con las chicas. ¿Sabéis
cómo se juega a los bonis? Los bonis son alfileres con una bolita de colores en la parte
de arriba. Se hace un montón de arena donde cada jugadora mete un boni suyo.
Entonces se lanza una piedra al montón por turnos y cuando al golpear la tierra aparece
un boni, la que la ha lanzado se lo queda. También para siempre como en el guá.
Hay muchos más juegos, como el rescate, el dola, el tacón y muchos más y cada verano
yo creo que jugamos a casi todos alguna vez.
Y así vamos pasando los días del verano en el barrio, entre juegos, carreras, heridas y
moratones. Algunos chicos también organizan dreas con los chicos de otros barrios y
esos suelen tener más heridas que nosotros, claro.
A veces aparece una madre andando rápido y enfadada, se acerca a su hijo y le pega un
castañazo mientras le echa la bronca porque no ha comprado el pan, no ha subido a
casa cuando debía o cualquier otra cosa. Mi madre no hace eso, pero a veces sí nos
regaña en casa, no muchas veces, la verdad.

De vez en cuando compramos caramelos saci o polvo de algarroba o un soldado con
paracaídas en el puesto de la plaza. También jugamos al fútbol, pero poco. Una vez, mi
hermano le pegó un balonazo en la cara a la señora del estanco y le rompió las gafas y
todos salimos corriendo. Le tocó pagarlas de su hucha, claro. También montamos en los
patines por los soportales y hace unos días me pegué una toña que la rodilla me
sangraba un montón y subí llorando a casa. Mi madre me curó, pero me escoció
muchísimo.
Cuando va acabando el verano estamos un poco cansados de todo y, yo por lo menos,
tenemos ganas de volver al colegio. Además, empiezan las tormentas por las tardes y ya
no podemos estar tanto rato en la calle.
Cuando mi madre nos dice que hay que ir al colegio porque ya están preparados los libros para comprarlos, a mí me da mucha alegría y me encanta ir por la tarde a la papelería de la calle Pelícano a por los forros de plástico. Cuando ya están los libros forrados en casa, es el final del verano.
Y así, mientras nuestros padres siguen trabajando con el calor de Madrid, es como
nosotros nos pasamos un verano genial en el barrio.
(1) Foto extraída de Vuelta ciclista con chapas
(2) Foto de José-María Moreno García
(3) Tomado de Joaquín Carrillo Espinosa
(4) No se ha encontrado foto de los palillos de polo pero tiene un cierto parecido con el juego de la taba
(5) Foto tomada de Jesús Lozano
(6) Foto tomada de Cristina de La Torre