Carabancheleros paleolíticos…

Pero ¿había carabancheleros durante el Paleolítico?

Texto y Fotos proporcionados por Miguel Paniagua

Mapa Yacimientos Manzanares. Hugo Obermaier 1877-1946. Tomado de «El hombre fósil».

Sí, así es, la superficie que hoy ocupa el distrito madrileño de Carabanchel fue territorio ocupado por humanos desde al menos el paleolítico medio, es decir hace unos 300.000 años.
Diversos yacimientos, la mayoría a lo largo del río Manzanares, así lo atestiguan.
A lo largo del primer cuarto del siglo XX, un importante grupo de arqueólogos, prehistoriadores, geólogos, antropólogos y paleontólogos, exploraron e investigaron las terrazas del río Manzanares, descubriendo un buen número de yacimientos paleolíticos en ambas orillas, desde el término municipal de El Pardo hasta el de Perales del Río, ya cercana su desembocadura en el río Jarama. Formaban parte de un grupo de científicos españoles y
extranjeros, gran parte de los cuales aristócratas y miembros del clero, que fue responsable del
comienzo del desarrollo de la prehistoria y arqueología españolas. Entre ellos destacan algunos nombres como José Pérez de Barradas, Paul Wernert y especialmente el de Hugo Obermaier.

Este último es el autor del libro “El Hombre Fósil”, obra magna de la prehistoria de inicios del siglo XX. Se trata de una obra fundacional de la prehistoria que marcó el desarrollo de esa disciplina y otras a lo largo del siglo siguiente. Aún hoy, más de un siglo después de su primera edición (1916), es un libro de obligado conocimiento para todo el que pretenda iniciarse en estos temas. Información complementaria sobre Hugo Obermaier, al final de este texto.*

Pues bien, en ese importante libro se hace referencia a ocho ubicaciones carabancheleras de yacimientos paleolíticos de mayor o menor envergadura y trascendencia, siendo el principal de ellos el yacimiento de San Isidro. Vamos a hacer un recorrido por esos ocho yacimientos. Junto a Wernert y Pérez de Barradas investigó y publicó un buen número de trabajos acerca de los yacimientos que nos ocupan y que vamos a ver a continuación.

Pero ¿cómo era el río Manzanares en esos años en que se localizaron y excavaron esos yacimientos? Porque el entorno del Manzanares actual no se parece en absoluto a aquel de principios del siglo XX. En las dos fotografías siguientes podemos hacernos una idea del paisaje en el que aquellos investigadores desarrollaron su trabajo.

Vamos a ver unas breves reseñas de cada uno de esos yacimientos ubicados en lo que
hoy es el distrito de Carabanchel. El plano de abajo, incluido al principio del artículo, elaborado Obermaier muestra los yacimientos carabancheleros rodeados en rojo.

Mapa Yacimientos Manzanares. Hugo Obermaier 1877-1946. Tomado de «El hombre fósil».

Como podemos observar, el primero de ellos, marcado con el número 2, se encuentra en el cerro de San Isidro que da nombre al yacimiento. Los seis numerados del 3 al 8 se encuentran concentrados en el barrio de Comillas, junto a la calle de Antonio López, cerca del río. Y, por último, el yacimiento de Valdenarros (28) que está alejado de los demás y del río, junto a la carretera de Toledo.

San Isidro

Siguiendo la dirección del río de Noroeste a Sudeste, encontramos en primer lugar el yacimiento más importante del valle del Manzanares, el de San Isidro. Fue descubierto por Casiano de Prado, Louis Lartet y Edouard de Verneuil y es el primero de los ubicados en la cuenca del Manzanares en el que se encontró industria lítica.

Yacimiento cuaternario de San Isidro con boyeros y carreteros (Madrid). Hacia 1911. Juan Cabré (IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte)

Aparece industria lítica desde el Achelense inferior hasta la transición al Paleolítico medio, con presencia de bifaces. Ya Obermaier nos indica en El Hombre Fósil, que se trata de un yacimiento agotado en aquellos días. También se encontraron restos fósiles de Bos, el antepasado del ganado vacuno, elefante (Elephas antiquus), ciervo (Cervus elaphus) y caballo (Equus) y otros mucho más antiguos de Anchitherium, un caballo tridáctilo y del mastodonte Mastodon angustidens, ambos extintos.

Bifaz achelense procedente del yacimiento de San Isidro

Prehistoria, Museo Arqueológico Nacional. CER.es (http://ceres.mcu.es), Ministerio de Cultura, España.

Los seis siguientes yacimientos estuvieron ubicados en el actual barrio de Comillas y se trataba de canteras, areneros y otras industrias relacionadas con los materiales de allí extraídos:

Arenero Domingo Martínez

Yacimiento conocido desde 1918 localizado entre las calles de la Inmaculada Concepción y Fernando Díaz de Mendoza, en el Barrio de Comillas. Se encontró talla laminar, lascas de desbastamiento, núcleos, puntas, raederas, raspadores, hachas, etc., del período Musteriense inferior de tradición achelense.

Vista actual del sitio donde se ubicó el arenero de Domingo Martínez. Foto: Miguel Paniagua

Arenero Domingo Portero

Localizado muy cerca del yacimiento de Domingo Martínez, también presenta industria lítica del Musteriense inferior de tradición achelense, patinada y rodada en sílex, restos de talla, núcleos y bifaces.

Tejar de D. Joaquín

Reducido yacimiento del Musteriense medio con material lítico de tipos pequeños.

Parador del Sol

Se trataba de un gran tejar. Presencia de talla discoidal, talla bifacial y dominio de utillaje sobre lasca. También núcleos, cuchillos, raederas etc. Cronología Chelense, Achelense y Musteriense. Yacimiento paleontológico con presencia de caballo y ciervo.

Imagen procedente de El Hombre Fósil

Vista actual de la calle Parador del Sol. Foto: Miguel Paniagua

Arenal de las Vaquerías del Torero

Lascas, puntas, raederas, hachas, etc. de sílex y cuarcita, del Musteriense medio de tradición achelense. Presencia de bóvidos.

La Parra

Pequeño yacimiento localizado a la izquierda de la calle Antonio López, entre esta y la orilla derecha del río Manzanares.

Vista actual de la zona aproximada donde estuvo ubicado el yacimiento de La Parra. Foto: Miguel Paniagua

Presencia de talla discoidal, talla bifacial en sílex y cuarcita y dominio de utillaje sobre lasca del Musteriense pleno.

Valdenarros

Yacimiento situado al lado derecho de la carretera de Madrid a Toledo en el término municipal de Carabanchel Bajo, cerca de un quemadero de animales muertos del que podemos ver un anuncio en prensa de la época:

Ha proporcionado utillaje sobre lasca del período Musteriense.

En este trabajo nos hemos limitado a hablar de los ocho yacimientos carabancheleros aludidos en El Hombre Fósil de Obermaier, pero existen algunos más como el de la Ladrillera de General Ricardos, el de Estación Vía Carpetana y otros.

Aunque no hay referenciados fósiles de huesos humanos en ninguno de los yacimientos que nos ocupan, a la vista de todo lo anterior podemos afirmar la existencia de humanos en el enclave geográfico de nuestro distrito desde tiempos inmemoriales. En este territorio el hombre vivió y murió en otro tiempo en el que cada mañana había de enfrentarse a la naturaleza para conseguir alimento y vestido para sobrevivir hasta el día siguiente.

A lo largo del tiempo, muchos vinieron y se instalaron aquí. Homo sapiens antiguos, Homo neanderthalensis, Homo sapiens modernos; carabancheleros de entonces y carabancheleros de ahora, aprendieron a utilizar los recursos que esta tierra les ofrecía para salir adelante y dejaron su impronta para las generaciones posteriores.

Hay quien dice que el nombre Carabanchel hace referencia a “garbanzal”, otros apelan al vocablo árabe “Carab” como propietario de tierras de cultivo, pero yo prefiero la teoría que sugiere que Carabanchel evoca “caravanas” de gentes. Caravanserai, Kārwānsarāyi en persa antiguo, nos habla de posada, albergue, cobijo, en las rutas de las caravanas, un lugar donde descansar durante el largo viaje que el hombre inició hace centenares de miles de años en las lejanas estepas africanas y que aún no ha concluido.

(*) Hugo Obermaier nació en Regensburg (Alemania) el 29 de enero de 1877. Sacerdote católico, además de idiomas, anatomía, etnología y otras materias, estudió geología, paleontología, arqueología y prehistoria, formando parte del heterogéneo grupo de intelectuales que a principios del siglo XX desarrollaron todas estas disciplinas encaminándolas a su madurez científica.
Durante la primera década del siglo XX comenzó a trabajar en distintos proyectos geológicos, arqueológicos y paleontológicos, teniendo su primer contacto con las cuevas del norte de España en 1909. En ellas estuvo trabajando siendo contratado como profesor de Geología del Cuaternario en el “Institut de Paléontologie Humaine“ (IPH) creado en París por el Príncipe Alberto I de Mónaco. Allí desarrolló su labor investigando diversas cuevas y formaciones geológicas, ayudado habitualmente por el alsaciano Paul Wernert. La amistad y colaboración entre ambos duró hasta la muerte de Obermaier en 1946.

Hugo Obermaier
(By Hugo Obermaier-Archiv, c/o Institut für Ur- und Frühgeschichte, Universität Erlangen)

El inicio de la I Guerra Mundial en 1914 provocó la inmediata expulsión de Obermaier del IPH debido a su origen alemán. Gracias al apoyo del Conde de Vega de Sella y de otros como Jesús Carballo o Juan Cabré, Obermaier fue invitado por Eduardo Hernández-Pacheco a unirse a la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas (CIPP) y a finales de octubre de ese mismo año acepta y se integra en la Comisión como Profesor agregado; con él iría como Ayudante agregado Paul Wernert. Entre 1914 y 1919, Obermaier desarrolló su labor profesional desde la CIPP, ubicada físicamente en las instalaciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. A lo largo de su carrera en España formó parte de diversas instituciones como la Real Academia de la Historia, el Museo Nacional de Antropología y especialmente como titular de la primera Cátedra de Historia Primitiva del Hombre.

Miguel Paniagua. 30 agosto 2026

2 comentarios en “Carabancheleros paleolíticos…”

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